domingo, 23 de septiembre de 2012
*/ tRINCHERAS bAJO eL cIELO dE sEPTIEMBRE / Iván Drajos
domingo, 18 de septiembre de 2011
*/ PEQUEÑA ELEGÍA DE SEPTIEMBRE / eugenio de andrade
No sé cómo has venido, pero debe haber un caminopara regresar de la muerte.
Estás sentada en el jardín,
las manos en el regazo llenas de dulzura,
con los ojos posados en las últimas rosas
de los dias serenos y largos de Septiembre.
¿Qué música escuchas atentamente
que no me me haces caso?
¿Qué bosque o río o mar?
¿O es que es dentro de ti
en donde todo canta todavía?
Querría hablar contigo,
decirte solamente que aqui estoy,
pero que tengo miedo,
miedo de que la música termine
y tú no puedas más mirar las rosas.
Miedo a romper el hilo
con que tejes los días sin memoria
martes, 6 de septiembre de 2011
*/ SEPTIEMBRE EN PABLO NERUDA /
Hoy, este día fue una copa plena,hoy, este día fue la inmensa ola,
hoy, fue toda la tierra.
Hoy el mar tempestuoso
nos levantó en un beso
tan alto que temblamos
a la luz de un relámpago
y, atados, descendimos
a sumergirnos sin desenlazarnos.
Hoy nuestros cuerpos se hicieron extensos,
crecieron hasta el límite del mundo
y rodaron fundiéndose
en una sola gota
de cera o meteoro.
Entre tú y yo se abrió una nueva puerta
y alguien, sin rostro aún,
allí nos esperaba.
martes, 28 de septiembre de 2010
*/ ELEGÍA DE SEPTIEMBRE / Porfirio Barba Jacob
¡Oh sol! ¡Oh mar! ¡Oh monte! ¡Oh humildes
animalitos de los campos! Pongo a todas las cosas
por testigos de esta realidad tremenda: He vivido.
Main
Cordero tranquilo, cordero que paces
tu grama y ajustas tu ser a la eterna armonía:
hundiendo en el lodo las plantas fugaces
huí de mis campos feraces
un día...
Ruiseñor de la selva encantada
que preludias el orto abrileño:
a pesar de la fúnebre muerte, y la sombra, y la nada,
yo tuve el ensueño.
Sendero que vas del alcor campesino
a perderte en la azul lontananza:
los dioses me han hecho un regalo divino:
la ardiente esperanza.
Espiga que mecen los vientos, espiga
que conjuntas el trigo dorado:
al influjo de soplos violentos,
en las noches de amor, he temblado.
Montaña que el sol transfigura.
Tabor al febril mediodía,
silente deidad en la noche estilífera y pura:
¡nadie supo en la tierra sombría
mi dolor, mi temblor, mi pavura!
Y vosotros, rosal florecido,
lebreles sin amo, luceros, crepúsculos,
escuchadme esta cosa tremenda: ¡He Vivido!
He vivido con alma, con sangre, con nervios, con músculos,
y voy al olvido...





